10 verdades y 5 dudas sobre las ‘fake news’

Artículo publicado en bez.es

Ante el encendido debate sobre las informaciones falsas o 'fake news', conviene aclarar y ‘asentar’ algunas verdades o certezas que proporciona nuestro derecho (cuya función es, precisamente, aportar seguridad jurídica a la Sociedad) y también plantear algunas dudas que no están resueltas por nuestras leyes, porque en ellas no podían preverse los fenómenos nuevos que han aparecido con Internet.


10 verdades
  1. 1. Nuestra Constitución “reconoce y protege (como un derecho fundamental y una libertad pública) el derecho a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión”. (art. 20.1.d)

  2. 2. Esto quiere decir que la información amparada por el derecho de la información es, únicamente, la información ‘veraz’ (que no es lo mismo que ‘verdadera’). La Constitución no ampara la información 'falaz' (que no es lo mismo que ‘falsa’).

  3. 3. En realidad, la cualidad de 'veraz' no es de la información, sino del informador, porque la ‘veracidad’ es la actitud e intención de perseguir la ‘verdad’ (aunque no se alcance, o no del todo, o se demuestre después que no era ‘verdadera’).

  4. 4. Y, al contrario, la información ‘falaz’ o, mejor dicho, el informador ‘falaz’ es aquél que no persigue la verdad, sino que difunde una información con conocimiento de su falsedad o, al menos, ‘temerario desprecio hacia la verdad’.

  5. 5. La ‘veracidad’ de la información o, mejor dicho, del informador se demuestra en la comprobación diligente de la misma, contrastando diversas fuentes antes de divulgarla, y no difundiendo una información falsa o un rumor.

  6. 6. Aunque en la Constitución “se reconoce y protege” el derecho de la información de forma impersonal, está en la Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 19), luego es un derecho de ‘todos’; no sólo de los periodistas o los medios.

  7. 7. Todos los ciudadanos (españoles y extranjeros) tienen derecho a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión (incluido Internet, redes sociales o las aplicaciones de mensajería instantánea).

  8. 8. Al mismo tiempo, todos los ciudadanos, y no sólo los periodistas y los medios, son responsables de las informaciones que difunden libremente (toda libertad implica una responsabilidad, aunque no todos tengan la misma).

  9. 9. Contra una información difundida, por cualquier medio de comunicación social, que, aunque sea de buena fe, contiene errores o hechos inexactos que pueden causarle un perjuicio a alguien, éste puede ejercer el derecho de rectificación.

  10. 10. Contra las informaciones que imputan un delito a alguien con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad o que lesionan la dignidad de otra persona, se puede presentar una querella por calumnias e injurias.
5 dudas

El debate ante el que nos encontramos actualmente es ¿qué sucede cuando las informaciones falsas o falaces no van dirigidas contra una persona concreta, física o jurídica, sino contra la Sociedad en su conjunto o, simplemente, contra la verdad? Uno de los pilares del Estado democrático de Derecho es el pluralismo informativo, pero un pluralismo informativo ‘veraz’. ¿Qué hacer cuando se ataca ese ‘pilar’?
  1. 1. Cuando se trata de periodistas profesionales y/o de medios de comunicación ¿deben las Asociaciones de Periodistas o de la Prensa vigilar y sancionar estos comportamientos en aplicación de sus Códigos deontológicos?

  2. 2. Cuando se trata de ciudadanos, ¿debe exigírsele algún tipo de responsabilidad, aunque varíe según el grado de participación y los medios de los que disponga? (no es lo mismo crear una noticia falsa que redifundirla sin poder comprobarla)

  3. 3. ¿Qué hacer, cuando se trata de periodistas o medios o ciudadanos extranjeros que pretenden influir en las elecciones democráticas de otro país o simplemente desestabilizar el orden político, económico y social?

  4. 4. ¿Qué hacer cuando se trata de periodistas, medios o ciudadanos nacionales, pagados por otros países extranjeros, que pretenden influir en unas elecciones o simplemente desestabilizar el orden político, económico y social?

  5. 5. ¿Qué hacer, cuando se trata de periodistas, medios o ciudadanos nacionales, cuya única intención es obtener, con esas noticias falsas, cierta notoriedad o un beneficio económico, directo o indirecto, mediante la inserción de publicidad?
Posibles respuestas

Se dice que “en una guerra la primera víctima es la verdad” y también se enseña en socorrismo o primeros auxilios que “más importante que saber lo que hay que hacer, es saber lo que no hay que hacer”, para no agravar aún más la situación de un herido. Y en este tema algunas posibles respuestas o soluciones que se están planteando son peligrosas, y puede ser mucho peor el remedio que la enfermedad.

No se trata de crear un Ministerio de la Verdad, ni siquiera de que un organismo administrativo, aunque sea aparentemente independiente, analice la veracidad de las informaciones, como en su día quiso hacer el Consejo Audiovisual de Cataluña. Pero tampoco podemos dejar en manos de las empresas de Internet que decidan con sus algoritmos qué informaciones son verdaderas o veraces y cuáles no lo son.

Ante lo que, según algunos, es una crisis del periodismo, yo veo una oportunidad para el periodismo. No digo del 'verdadero' periodismo, porque el periodismo que no es verdadero, no es periodismo. Lo que se necesita es más y mejor periodismo, que compruebe con rigor las informaciones, porque la fiabilidad del conocimiento, tema clave de Internet, depende de la veracidad y credibilidad de los informadores.

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