El jueves fue el Fin del Mundo… y no te has enterado

Artículo publicado en elpais.com

Este jueves la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones) de EEUU, anuló una orden administrativa (no una ley) del año 2015, por la que se imponía el llamado principio de "neutralidad de la red" y, por tanto, se vuelve a la situación anterior, supervisada por la FTC (Comisión Federal de Comercio), que vela por la defensa de la competencia y los derechos de los consumidores.
Desde hace semanas se han podido leer en los medios de comunicación titulares espeluznantes, tales como: "El fin de la inocencia en Internet", "Por qué Internet puede 'morir' el 14 de diciembre", "EEUU acaba de matar Internet", "Estados Unidos 'mata' Internet tal y como lo conocemos" o que, a partir de ahora, habrá una "Internet de ricos y pobres".
Y, claro, uno lee esos titulares y lógicamente se preocupa. Porque, actualmente, se sabe que Internet ocupa el primer lugar dentro de la "pirámide de necesidades básicas humanas" de Maslow, antes incluso, para algunos, que las necesidades fisiológicas, porque están dispuestos a dejar de comer, de dormir y de tener sexo antes que dejar de conectarse a sus redes sociales y a Internet en general.

Pero, ¿qué narices es la neutralidad de la red?

El caso es que el viernes por la mañana, muy preocupado por estas noticias, le pregunté a mi mujer en el desayuno: "Oye, ¿tú sabes qué es eso de la neutralidad de la red?". Y tras su primera contestación: "no me preguntes esas cosas a estas horas de la mañana y, sobre todo, antes de tomar café", como seguí insistiendo, me reconoció a regañadientes que no tenía ni repajolera idea.
Lo cual me lleva a una primera reflexión y es que la "neutralidad" es una palabra muy bonita, como la libertad o la paz. Por eso, "que haya paz en el mundo" es el deseo de todas las misses en los concursos de belleza. ¿Quién, que no sea un malvado, estaría en contra de la neutralidad, la libertad o la paz? Ahora bien, saber en qué consiste exactamente (y en qué no consiste) es un poco más difícil.
Por eso, creo que hay que hacer un esfuerzo de pedagogía (no de ciencia ficción ni de películas de miedo, aunque ya entiendo que acongojar a la gente hace que se vendan más periódicos o se obtengan más visitas) y "aterrizar" el debate de la "neutralidad de la red" a casos concretos, dando argumentos (a favor y en contra) y prescindiendo de palabras bonitas, vacías de contenido, y lemas demagógicos.

¿Una Internet de pobres y de ricos o a distintas velocidades?

Reconozco que le tengo especial manía a este argumento, porque toca una fibra sensible de la gente y para qué queremos más; a partir de entonces es imposible razonar. Pero ¿qué quiere decir? ¿Acaso los usuarios no pagamos ya una tarifa de acceso a Internet?, ¿y acaso no existen ya diferentes tarifas según el ancho de banda, la velocidad, el límite de datos, etc?
Y, aparte de pagar a una operadora de telecomunicaciones una tarifa de acceso a Internet, ¿acaso no tenemos que pagar ahora a las empresas proveedoras de servicios y contenidos para poder disfrutar de servicios y contenidos "premium"? E, incluso, cuando no pagamos, por servicios y contenidos básicos "gratuitos", ¿acaso no los estamos "pagando" con el uso de nuestros datos y la publicidad?
Me parece que en este debate de la neutralidad de la red se están mezclando, intencionadamente, conceptos y modelos de negocio (legítimos), que no tienen nada que ver con el "acceso a Internet" como un derecho fundamental tanto de los usuarios como de las empresas que quieren ofrecer servicios y contenidos, ni con una obligación de "servicio universal" por parte de las telecos.

La “guerra” entre las telecos y las OTT

No olvidemos que el debate sobre la neutralidad de la red se suscitó por las OTT (over the top), las empresas que ofrecen sus servicios y contenidos por Internet, ante la "amenaza" de algunas operadoras de telecomunicaciones de empezar a cobrarles por la utilización que hacían de sus redes. En especial, a aquéllas que utilizaban una gran parte de su ancho de banda (con aplicaciones de vídeo).
Decían las operadoras de telecomunicaciones que ellas hacían las inversiones y que las empresas que ofrecían servicios y contenidos utilizaban sus redes sin pagar nada, por lo que todo el beneficio o la cadena de valor se lo llevaban éstas. Y que, si las que hacían un uso más intensivo de sus redes, les pagaran por ello, las operadoras podrían hacer inversiones, para ampliar y mejorar aquéllas.
Por poner un ejemplo, Netflix (que ha sido muy activo en este tema) compite con las televisiones (tanto terrestres como por satélite, cable o fibra), sin haber hecho ninguna inversión ni pago por el uso de las redes, por lo que puede poner unos precios muy "competitivos" respecto de los que sí tienen que invertir o pagar por usar redes de distribución. ¿Es justo o es una competencia desleal?

¿El fin de Internet?

¿Quiere esto decir que las operadoras de telecomunicaciones podrán, a partir de ahora, discriminar, perjudicar, ralentizar y hasta bloquear el acceso a Internet a cualquier empresa que quiera ofrecer sus servicios y contenidos por Internet, o, incluso, a los usuarios? No. Eso iría contra las normas de libre competencia y los derechos de los consumidores y usuarios.
Por eso, frente a tantos augurios catastrofistas, no creo que se vaya a producir "el fin de Internet", tal y como lo conocemos. A partir de ahora, habrá que estar muy atentos a los movimientos (y acuerdos) que se produzcan en EE UU entre las operadoras de telecomunicaciones y las empresas proveedoras de servicios y contenidos, para evitar que se produzcan abusos de posición dominante.
Y por lo que respecta a España y Europa, podemos estar muy tranquilos, porque nada va a cambiar, pues el Parlamento y la Comisión Europea aprobaron la Ley de Neutralidad de Red en 2015, y en 2016 el Cuerpo de Reguladores Europeos de Comunicaciones Electrónicas (BEREC) publicó unas Guías de Aplicación de la Ley para los reguladores Nacionales, que deben velar por su cumplimento.
Manifestación en contra del fin de la neutralidad de la red en Washington, (EE UU).

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